Divagaciones de los errores embellecidos, Parte I

  • Escrito por Alejandra Carmona.

“La evaluación del error cambia de acuerdo con el espacio y el tiempo de su percepción”- Clément Chernoux.

En cuanto al error fotográfico, hay (a veces, soy una de ellos) algunos refugiados en el tema que buscan consuelo en el aplauso que muchos le dan a las fallas de composición y/o químicas de una foto, lo cual no siempre es lo mejor ni lo más objetivo. Pero he de confesar que encuentro cierto placer estético en algunas de estas “faltografías” como ha de llamarlas Clément Chéroux en Breve Historia del error fotográfico. Y creo, también, que algunas han sido retomadas (no necesariamente de una forma consciente o directa) para reforzar el discurso visual en el arte contemporáneo, o al menos eso es lo que he observado.

Este desnudo fue tomado en el taller de retratos de André Adolphe Eugène Disdéri, y es un milagro que podamos verla hoy, aunque sea en el monitor, porque en ese tiempo las placas que salían con algún defecto eran desechadas al instante en el que eran reveladas, y esta imagen con la capa sensible desfigurada, parece haber captado la atención del laboratorista anónimo, ya que no sólo la conservó, también la montó sobre un cartón. 

Clément Chérnoux, señala: “(…) Acaso veía en él la encarnación de una Leda moderna, que se transformaba en un cisne fotográfico para seducir a Zeus, y fue inmovilizada en el instante mismo de una metamorfosis”.

Y es así, como pienso que un “error fotográfico” puede encomillarse después, porque lejos de verse como un error, da pie a una narrativa visual mucho más fuerte, profunda e incluso, puede ser que hasta poética, como es este caso.

Con la imagen de Pawel Nolbert, hace alusión a mi idea de que lo que antes una capa sensible desfigurada hiciera en una foto, podría ocasionar que ésta fuera desechada (si estuviésemos en el siglo XIX). Ahora se “retoma” o se vuelve algo a lo que el artista contemporáneo aspira a llegar en su obra del siglo XXI, creando así un diálogo diferente al que habría permitirse ver la cara de la modelo.

Claro que el romantizar los errores (de cualquier tipo) en una fotografía, no siempre se puede. Hay errores que no son bellos y que no necesariamente van a sumar a la imagen; por el contrario, muchas veces pueden restarle a ésta, al punto de dejarla sin nada que decir.  

Un ejemplo podría ser la siguiente fotografía, en donde el flash no se sincroniza, y lo que quería verse reflejado en el espejo, no logra ser, debido a esa falla técnica.

  • Fotografía anónima que no fue cobrada por el laboratorio en el que se reveló o que fue rechazada por algún aficionado después de constatar su error, 1990, colección privada, París. Publicada en el libro Breve historia del error fotográfico de Clément Chernoux.

¿Tú que pensarías si organizaras un concurso y una exposición de “fotos fallidas” de los albúmes familiares, y tuviera un mejor impacto que tus exposiciones “serias” anteriores? Ojalá no pensaras en decepcionarte, aunque no serías el único, ésto fue lo que pasó en el concurso que llevó por título Fautographique (equivalente en traducción a Faltografía), que se realizó en 1991, en Francia. 

El objetivo era reunir las mejores fotos fallidas, realizadas por fotógrafos aficionados y a pesar de la frivolidad del tema, los organizadores se comprometieron a proporcionar a la empresa todas las garantías de seriedad: se invitó a un jurado compuesto por personalidades del mundo de la fotografía, que habría elegido la mejor toma y le habría dado un premio. Dado el éxito de la iniciativa, los organizadores decidieron extenderla, agregando una exposición y una conferencia. Este concurso logró reunir cerca de diez mil imágenes enviadas por alrededor de tres mil participantes, y los organizadores al ver tanto impacto y tanta excitación por el tema con la “regadera regada” decidieron aclarar: Que en cualquier caso, los planes no debían confundirse y que la mejor imagen del mejor aficionado, nunca hubiera tenido el valor de la peor imagen del peor artista.

Me parece que la época de la reproductibilidad técnica no es más que un plato de bilis para ellos, y que Instagram podría parecer la peor burla a quién pretenda buscar seriedad en ella, tal vez sólo estoy hablando por hablar, ¿tú qué opinas?. 

Si has llegado hasta acá, te propongo un reto, la verdad me emociona bastante este tema, porque me encanta la belleza y el discurso al que pueden llegar los errores, pero no quiero burlarme para nada de la fotografía o que se piense que pretendo quitarle seriedad. 

Éste es mi trato: Pensemos en crear un “error fotográfico” bello, y si ya tienes uno,  mostremos nuestras “mejores fotos fallidas” en Instagram, yo estaré al pendiente del #Faltografía, o puedes etiquetarme (@l_carmona_l) y hagamos un tipo de exhibición a través de historias, estaré mostrando las que me parecen bellas o interesantes e incluso subiré las mías. Me encantaría que creemos un diálogo, que hagamos críticas constructivas, tú y yo, con nuestras fallas. 

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