Divagaciones en primera persona

  • Escrito por Alejandra Carmona

Voy a escribir, esta vez algo más personal. Está padre saber lo que opinamos sobre diferentes aspectos que toca la fotografía, pero creo que también puede ser un espacio para saber cómo nos relacionamos con ella de forma más íntima. Así que te invito a sentarte conmigo, tomemos un café, agua, té,  comamos un pan en el comedor en este día nublado y que mis palabras escritas se vuelvan verbales, mientras tus ojos se convierten en oídos. 

Estos últimos días he tenido bastante retrospección, lo cual no recomiendo en dosis altas, ser demasiado existencialista puede dejarte tirada en la cama. Entre tantos temas que a mi cabeza le gusta deshebrar, la fotografía es y sin dejar de ser excepción; estuve pensando mucho en qué género es el “correcto”, y no porque eso exista, sino por reflexionar sobre cuál es el menos egocentrista; antes pensaba que quería estudiar fotoperiodismo y biología, para poder trabajar en National Geographic y así poder documentar la vida animal, pero detrás de eso seguía habiendo egoísmo, porque también pensaba en lo lindo que sería viajar por el mundo para poder lograr eso. Después me di cuenta que tomaba muchas fotos de flores, ahí mi mente voló al tema de si era relevante tomarle foto a todo lo bello, es decir; la belleza es algo que no podemos pasar por alto y por lo menos, lo que me pasaba mucho antes era que le tomaba foto casi a todo lo que dilataba mi pupila. Cuando empecé a usar la cámara análoga, cambió la constante de fotografiar, porque me sentía mal por gastar el dinero de mi mamá, en fotos que no me parecían bellas o “relevantes”, aunque estaba peleada con el tema de retrato, por alguna razón a los 15 años creía que era la peor forma de usar la cámara, los retratos y autorretratos me parecían algo demasiado narcisista, claro que (afortunadamente) esa opinión ha cambiado a lo largo de 6 años. Sé que hay gente que crea discursos a través de ello y pueden llegar incluso a tener un impacto social bueno. 

Hace poco, estaba platicando con una de ustedes y tocamos el tema de la inseguridad que podemos llegar a tener con respecto a lo que estamos haciendo y estuvimos de acuerdo en que a veces se nos olvida sorprendernos. De pronto estamos tan invadidos de belleza, que a veces (a mí me pasa) no le prestamos la suficiente atención a lo que estamos viendo; sigo a cuentas de fotógrafos y realmente hay unas tomas tan hermosas, con tanta alma (desde mi punto de vista) que hace falta dejar de deslizar el dedo en el teléfono y solamente detenernos a mirar la diversidad de belleza que todas las personas se encuentran captando alrededor del mundo.  Con belleza, no me refiero a estereotipos, también hablo, por ejemplo, de la belleza que puede generar una foto documental, un poco más sublime tal vez, pero bella, al final.

Últimamente he decidido alejarme un poco de Instagram y de la cámara; me encanta pero de pronto me siento incapaz de tomar fotos; hace poco quería meter un proyecto a concurso y no pude bajar las ideas, y tuve mucha necesidad de agarrar la cámara pero me di cuenta que solo estaba tomando fotos por tomar, no estaba sintiendo ni pensando nada, sólo disfrutaba la sensación del mecanismo de la cámara, de hecho le compré una Point and shoot a una amiga, por esa desesperación, y estaba tomándole fotos a todo, no porque todo me gustara, sino por esa necesidad de ya querer tomar una “buena” foto, a ver si entre todo ese caos de disparos salía algo bueno; y entonces decidí calmarme. Ahora estoy por empezar a leer un libro que se llama Fotografía y Artes Visuales que es una compilación que hace Alexandre Santos de ensayos de Annateresa Fabris; y a la par decidí empezar a leer Fotografíar del natural de Henri Cartier-Bresson, también estoy intentando intervenir fotos que ya tengo para poder calmar un poco el desenfrenado sentimiento de querer apretar el botón.

 En mi artículo pasado “Divagaciones de los errores embellecidos” puse una dinámica al final y me gustó mucho porque pude saber un poco más de las personas que se acercaron, lo que piensan y lo que hacen, así que ésta vez quiero proponerte otra cosa:

Hace unos días se conmemoró el día mundial de la prevención del suicidio, que por cierto Femgrafía acaba de lanzar una convocatoria que se llama “Too Tired Project IGTAKEOVER”, y está relacionado con el tema de la depresión. Así que…

Estoy abierta a leerte, y que platiquemos, que ahora tus palabras escritas se vuelvan verbales, mientras mis ojos se convierten en oídos y que me cuentes si has sentido alguna vez un retroceso en tu forma de hacer las cosas, o un progreso, si algún día la foto te ha llevado por caminos oscuros o te ha sacado de ellos, en fin, algo relacionado con ello. Vamos a sacarle provecho a internet y vamos a buscar un poco de la humanidad que de pronto perdemos en la cotidianeidad. Mi correo es: carmona040798@gmail.com puede ser que mientras me cuentas tu historia, tengas ideas de fotos que puedas crear con tu historia e igual y te animas a participar en la convocatoria (que antes mencioné) es mejor que saquemos beneficio de esos tragos amargos. 

Gracias por leerme y llegar hasta aquí. 

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