3 Fotógrafos para recordar en Octubre

  • Escrito por Alejandra Carmona

Estamos en uno de los meses más divertidos del año, en donde los tabúes y los miedos se vuelven disfraces y celebración; y qué mejor que Octubre para que hablemos de foto. Claramente hay muchos fotógrafos célebres para recordar en estas fechas, y la siguiente  selección, no ha sido más que personal.

Hippolyte Bayard (1801-1887). Aquel que retrató su propia muerte

La fotografía en sus principios era mímesis en su máximo esplendor, lo que se mostraba en una fotografía era una verdad irrefutable y entonces, llegó Hippolyte Bayard. El genio que retrató su suicidio (metafórico), en respuesta a que el gobierno francés se negara a reconocer su técnica alternativa de fotografía,  puesto que ya habían apoyado anteriormente a Daguerre con una pensión vitalicia, y dándole el título de inventor de la fotografía.

Y si la foto no fuera ya una gran impresión por ser una “verdad irrefutable”, detrás de la foto, escribió Bayard:

“Este cadáver que ven ustedes es el del Señor Bayard, inventor del procedimiento que acaban ustedes de presenciar, o cuyos maravillosos resultados pronto presenciarán. (…)Esto le ha supuesto un gran honor, pero no le ha rendido ni un céntimo. El gobierno, que dio demasiado al Señor Daguerre, declaró que nada podía hacer por el Señor Bayard y el desdichado decidió ahogarse. (…) Damas y caballeros, mejor será que pasen ustedes de largo por temor a ofender su sentido del olfato, pues, como pueden observar, el rostro y las manos del caballero empiezan a descomponerse.”

Self-Portrait as a Drowned Man, 1840.

La mort de Marat, Jacques- Louis David

¡Wow! Acaban de presenciar al primer mentiroso en la historia de la composición fotográfica, y es que es impresionante; tan sólo pongámonos en los zapatos de alguien en esos tiempos: somos personas que la “realidad” la veíamos plasmada sólo a través de la pintura, y de pronto, sale un invento que, según nosotros, no hay forma de que mienta, porque es un aparato mecánico que colocas en algún espacio frente a eso que quieres plasmar, y eso es lo que mostrará, lo que le pongas en frente del lente, entonces no hay forma de que mienta; entonces para nuestro raciocinio (seguimos en los zapatos del siglo XIX)… ¡BAYARD ESTÁ MUERTO!, pero luego nos subimos a nuestra máquina del tiempo, ponemos Siglo XXI y buscamos en nuestra enciclopedia invisible llamada internet, y nos damos cuenta de que Bayard retrata su berrinche con este positivo directo (Técnica fotográfica), y es que de verdad es una obra maestra, al menos a mí me encanta esta fotografía porque ¿cómo engañas a una sociedad con un aparato que no retrata más que verdades? además de que es la primera foto en estar cargada de símbolos, en ese entonces. Al ver está imagen, podemos pensar en la obra “La mort de Marat” de Jacques- Louis David; que hasta la fecha es de uso para estudios de composición e iluminación en fotografía.

Bayard visitó una morgue y observó que los cuerpos en descomposición que se mostraban ahí, tenían consigo objetos afectos a la persona que había fallecido, que mostraban características de él en vida, por ello él coloca su sombrero del lado izquierdo, un florero  y una estatua del lado derecho, ya que fueron objetos recurrentes en su obra; también de esa visita, podemos ver la influencia en su rostro y sus manos, que tienen ese aspecto de estar en proceso de descomposición (como lo menciona en su carta). 

William H. Mumler (1832-1884). Fotógrafo de espíritus

«Hace algún tiempo que en mi laboratorio ensayaba un nuevo aparato fotográfico haciendo reproducir mi propia fotografía; de pronto sentí que se ejercía cierta presión sobre mi brazo derecho y una especie de cansancio general en todo mi cuerpo. Pero quién describiría mi admiración cuando miré y vi reproducido mi retrato, encontrando a su derecha la imagen de una segunda persona, la cual no era otra que ¡mi difunta prima!» 

William H. Mumler, 1861.

Mary Todd Lincoln, con el espíritu de su difunto marido, 1869.

Parece que en el mundo de los muertos, también hay chismes, porque William H. Mumler, llegó incluso a retratar a difuntos famosos, tal fue el caso de nada más y nada menos que el presidente Abraham Lincoln (segunda imagen). La Fotografía de espíritus, se puso en tendencia en esta época porque las viudas de la guerra, querían volver a ver a sus maridos, y William H. Mumler fue uno de los que brindaba éste “servicio”, y aunque tuvo mucho éxito, llego a los juzgados por estafador, aunque en realidad nunca pudieron conocer su técnica porque antes de fallecer en 1884 destruyó todas las placas, negativos y material, dejando sólo aquellos retratos que lo llevaron a la fama.

Joel-Peter Witkin (13-09-1939).  Polémicamente provocativo

Joel-Peter Witkin, afirmó que su peculiar mirada y sensibilidad nacen en un accidente de tráfico, que ocurrió cuando él era pequeño, frente a su casa, en donde resultó decapitada una niña.

(…) Íbamos a la iglesia. Mientras caminábamos por el pasillo hasta la entrada, escuchamos un estruendo increíble, mezclado con gritos y pedidos de auxilio (…) Desde la acera, pude ver algo rodando de uno de los coches volcados. Se detuvo donde yo estaba. Era la cabeza de una niña. Me agaché para tocarle la cara, hablar con ella, pero antes de que pudiera tocarla alguien me alejó de allí.

Lo que llama la atención de Witkin es su forma de crear la escena; utiliza cadáveres, hermafroditas y enanos para componer alusiones históricas literarias, religiosas y artistícas, descontextualizándolos de su mundo ordinario, suemergiéndonos en sensaciones grotescas y sublimes. 

(…)explora la expresión artística de lo bello dentro de la permanente fascinación y repulsión del hombre por lo tenebroso y ominoso, la sacralidad de la vida y la muerte, el rechazo por las deformaciones y la naturaleza alterada por lo que la sociedad considera anormal.

Museo Nacional de Bellas Artes de Chile 

Joel-Peter Witkin. Las Meninas (Autorretrato según Velázquez), 1987. Fotografía. Colección Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid

Joel-Peter Witkin. Portrait of a Vanite, NM, 1994Etherton Gallery

Joel-Peter Witkin. The Kiss, 1982Greenwich Fine Art

Joel-Peter WitkinStill Life, Marseilles, 1992

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