La ventana digital: diario de una pandeMIA con Gabo Caruso

  • Entrevista por Alejandra Carmona


“La declaración de pandemia por la OMS debido al Covid-19 está alterando la vida de los ciudadanos de todo el mundo…La ciudadanía se está expresando desde sus balcones o sus redes sociales. Los medios de comunicación y los profesionales se están preocupando por narrar esta explosión creativa”. PandeMIA –Futuro en construcción-


Hoy vamos a conocer un poco de Gabo Caruso (fotógrafa) actualmente residiendo en Barcelona. Con aproximadamente 70 días en confinamiento, nos comparte los procesos y cambios durante este tiempo, en diferentes aspectos de su vida. 

Es un gusto poder entrevistarte Gabo. Antes que nada, me gustaría saber ¿Cómo te encuentras ante esta situación? ¿Desde cuándo estás en cuarentena?

GC.- La cuarentena comenzó el 14 de marzo y recién hace dos semanas que acá en Barcelona estamos empezando fases de desconfinamiento, así que puedo decir que hoy estoy mejor. Ha sido un tiempo verdaderamente duro, especialmente por la incertidumbre total que ocasionó en mi vida privada, en general, y en mi profesión, en particular. 

Cuéntame, ¿Cómo impactó la cuarentena tu rutina y tu estilo de vida? ¿Cuáles son algunos de los retos y oportunidades a los que te has enfrentado?

GC.- La cuarentena interrumpió todos mis proyectos fotográficos, todos. Inclusive mi exposición para junio 2020, en la que había estado trabajando todos éstos últimos meses. El día que anunciaron que la postergarían para 2021 lloré toda la tarde. Me levanté un día y me di cuenta de que estaba triste, verdaderamente triste. Estaba encerrada en casa todo el día con mi cámara y mi pareja, sin poder siquiera salir a documentar afuera y ahí nació el reto: ¿Qué voy a hacer?.

De modo que aprendí a amar mi hogar de otra manera, a reconocer su luz, su potencialidad. La mirada definitivamente se volvió hacia adentro, y lo que al principio me generó mucha resistencia y frustración, con los días se convirtió en hallazgo. 

En cuanto a oportunidades, una de ellas fue aprovechar las redes para contar “Cora(je)” mi proyecto más grande sobre la infancia trans, donde fotografío a Cora, una niña trans catalana desde sus siete años. El aislamiento me daba la oportunidad de hurgar entre todo el material ya producido, de organizarlo diferente, de compartir mi trabajo y su producción en redes haciendo charlas en vivo, y sobre todo visibilizar, que es lo más importante realmente cuando emprendes este tipo de proyectos con anclaje social. Además del repensar, ¿cómo podía continuar con mi reportaje (que es de largo recorrido) si no podía ir a visitar a Cora?. Las videollamadas con ella no me alcanzaban para contar cómo las infancias y, en particular, Cora estaban atravesando la cuarentena. Hasta que decidí enviarle por correo postal unos carretes polaroid para su cámara, y  le pedí a ella misma que registrara sus días. Creo que fue una decisión acertada, primero por el hecho de poder hacer algo con lo que nos estaba pasando, pero además porque la ponía a ella en un lugar de autonomía total y me movía a mí de escena como principal autora del relato de su vida. Nunca fui muy partidaria de pensar a mis personas retratadas como sujetos pasivos. Cora y su familia han vivido la crisis del Covid con mucha pérdida, y quien mejor que ella que contarnos por lo que estaba pasando: Esa fue mi mejor oportunidad, el darle la voz a ella. 

Me parece súper interesante cómo le has dado autoría a la voz de Cora con ese acto. Y continuando con esa línea de tu trabajo, ¿Cómo te has relacionado con tu práctica artística o profesión durante éstos días? ¿Qué ha cambiado?

GC.- Mi trabajo ha cambiado porque yo he cambiado, principalmente. La cuarentena me ha hecho revalidar la importancia de la fotografía para contar el mundo. Pero ¿quiénes cuentan el mundo? ¿Y cómo la contamos? Si cada obra es hija de su tiempo, las fotos polaroid que salieron de esos días de Cora, por ejemplo, son hijas de éste contexto de confinamiento. Aprendí que hay que dejar que tu proyecto hable, y habló porque habló Cora. También, a partir de mi mirada históricamente puesta en el afuera, descubrí en cuarentena que adentro mío pasaban cosas que podían ser igualmente interesantes de fotografiar. La crisis del covid puso sobre la mesa las grandes desigualdades y privilegios. Y eso sucedió en todos los ámbitos, profesionales y trabajos. En mi caso soy fotógrafa freelance. Básicamente todo mi acto fotográfico es por iniciativa propia y 100% autofinanciable. Eso me da mucha libertad sobre dónde poner el ojo, de qué temas me interesa hablar, cómo hacerlo, desde qué perspectiva, etc, pero cuando llega una crisis como la del covid, te das cuenta de la fragilidad de nuestro trabajo, y cómo nos encuentra a muchas mujeres fotógrafas desprotegidas y precarizadas, porque básicamente en éste sistema si no se produce, no se come. 

También aplaudo la cantidad de iniciativas que han surgido en este tiempo, que han brindado apoyo económico, venta de obra, que han convertido la distancia en red y han propiciado que podamos “aprovechar” estas horas extrañas para visibilizar nuestro trabajo. Yo no sé si creer que esta crisis mundial haya venido a enseñarnos “algo”, pero sí creo que podemos elegir cómo atravesarla, para reflexionar, repensarnos y aprender. 

Gabo, platicanos un poco sobre el material compartido con PandeMIA Futuro en construcción ¿Qué te ha impulsado a crearlo? ¿Por qué compartirlo?

GC.-Tenía sed de fotos. Nunca fui muy amiga de los autorretratos, así que volqué la mirada en mi hogar y en mi pareja, y en todo lo que le estaba pasando. Como fotógrafa documental siempre había puesto la mirada afuera (en las infancias, personas adultas, colectivos diversos, migrantes). Sentí deseo en aportar lo que estaba viviendo yo en esta crisis sanitaria histórica, no porque mi punto de vista fuera verdaderamente especial, o diferente, sino por la sensación de poder hacer algo con aquello que pasaba, crear siempre es catártico. Fueron imágenes que tocan lo real, y lo real por estos días era mi casa; mi casa como encierro y refugio, mi pedacito de cielo. Los sonidos de ambulancia, la incertidumbre económica y ésta primavera, que parecía que llegaba realmente. 

©Gabo Caruso, PandeMIA

©Gabo Caruso, PandeMIA

Y después de esta situación global, ¿Cuál es tu visión del futuro, Gabo?

GC.-Durante muchos días tuve miedo del futuro: si en el desconfinamiento sólo nos iba a dejar salir para ir a trabajar, a producir, entonces lejos de debilitarse, el sistema se estaba fortaleciendo: ¿Dónde quedarían los abrazos, el disfrute, el ocio, el encuentro con lo nuevo, y los cuerpos en las calles conquistando derechos? Mi trabajo se basa en los vínculos, en escuchar a una persona, en empatizar, mirarla a los ojos, las fotos llegan luego, como meras consecuencias visuales de aquello primario que sucede cuando decidimos -entre ambas partes- contar la historia. Sentí miedo al pensar que todo eso podía haber quedado atrás. ¿Cómo iba a trabajar en un futuro cercano? Sin duda construiremos un futuro más amable sosteniendo estas redes de apoyo a lo largo del tiempo, recordando que se han creado muchos puentes que deseamos mantener, y que esta “nueva normalidad” deberá contar con más solidaridad, con más empatía, con menos inmediatez de información, con más profundidad sobre lo que se comunica. Que nuestra profesión debe estar menos precarizada. Si algo hemos revalorizado esta cuarentena es la importancia del arte: ¿Se imaginan una cuarentena sin fotos, sin películas, sin libros, sin música? 

Tienes razón, sería algo insoportable pasar estos días sin los productos u obras que el arte nos ha dejado. Por último, ¿Algún comentario extra que te gustaría compartirnos? ¿En dónde podemos seguir tu trabajo artístico-documental?

GC.-Hacemos esta entrevista en días profundamente tristes por el asesinato de Floyd en EEUU que reabre una herida histórica y nunca saldada, como es el racismo en todo todo el mundo y la supremacía del hombre blanco (también cis, hetero, burgués). Como fotógrafa que trabaja con temáticas del cruce (género, migraciones, diversidades, nuevas maternidades) siento hartazgo, pero también deseo de que nuestros privilegios no nos nublen la empatía. Si bien son momentos de des-colectivización, y aislamiento, aún en muchas partes del mundo, encontremos las formas de colectivizarnos para decir basta. Desde la fotografía, urge darle más espacio a fotógrafes racializades. Podrán seguir mi trabajo en las redes @gabocarusofotografa y en mi website www.gabocaruso.com 

Gabo, muchas gracias, de verdad ha sido un placer poder nutrirse de tus palabras. Creo que como tú, muchos hemos aprendido a amar nuestros hogares, reconociendo su luz y su potencialidad, o inclusive, mejorando esos aspectos que tal vez, necesitábamos sanar. Me gustaría compartir un fragmento de tu proyecto para pandeMIA en donde nos dices que “Las terrazas son el contacto con el cielo perdido, y cada noche, las manos - más limpias que nunca- salen a aplaudir”. Sé que han sido meses de catarsis, de caos y de muchos cambios, pero con tu frase nos recuerdas que siempre vamos a encontrar la forma de sentir la vida a través de la esperanza, aunque sea, desde un cachito de cielo. 


-

La ventana digital: diario de una PandeMIA, conversación entre Femgrafía y lxs participantes de la iniciativa de PandeMIA Futuro en Construcción. Sigue este diario en la sección HABLEMOSDEFOTO 

  • Quiénes forman parte de PandeMIA: Un grupo de colectivos y agentes relacionados con la cultura, unidos para sacar adelante una convocatoria de participación ciudadana. La iniciativa engloba a un colectivo de inconformistas de diferentes países como son: Agencia Documental Vórtice Photo, PhotOn Festival, Imaginaria - Fotografía en Primavera, PhotoRomania, Experimental Photo Festival, Budapest Photofestival, Photometria, Food Design Fest, Femgrafía, FOC -Fotografía Observatorio Cultural, Luz del Norte Festival, La Jungla Creativa, y Clavoardiendo Magazine. Además colaboran la EMT de Valencia (el consorcio de transporte público valenciano), Octubre Centre de Cultura Contemporània y la ONG Proem-Aid.
Using Format